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SÉPTIMO DOMINGO DE PASCUA
17 de Mayo de 2026
Hch 1, 1-11
A la vista de ellos, fue levantado al cielo
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
En mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo.
Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguarden que se cumpla la promesa del Padre, de la que me han oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».
Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:
«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».
Les dijo:
«No les toca a ustedes conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibirán la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre ustedes y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”».
Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
«Galileos, ¿qué hacen ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre ustedes y llevado al cielo, volverá como lo han visto marcharse al cielo».
V. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor
Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9 (R.: 6)
R. Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas.
O bien:
R. Aleluya.
V. Pueblos todos, batan palmas,
aclamen a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R.
V. Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
toquen para Dios, toquen;
toquen para nuestro Rey, toquen. R.
V. Porque Dios es el rey del mundo:
toquen con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R.
Ef 1, 17-23
Lo sentó a su derecha en el cielo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.
Hermanos:
El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de su corazón para que comprendan cuál es la esperanza a la que los llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.
Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.
V. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor
Mt 28, 16-20
Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra
Conclusión del santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.
Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado.
Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos».
V. Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Un sepulcro vacío no fue la garantía de que Jesús resucitó. La resurrección es, especialmente, la experiencia comunitaria de que el Jesucristo que murió en la cruz está vivo, aunque se presente con una vida diferente. La comunidad no recibe a un revivido, sino al resucitado, pues la muerte ya no tiene poder sobre Él, que se aparece con un cuerpo glorioso; ya no es solo el unigénito de Dios, es el primogénito de entre los muertos. Pero de ahora en adelante Jesucristo estará vivo en la Iglesia, en cada creyente; así, lo que sucedió en Jesucristo, pasará en Pedro, en Felipe, en Esteban, en una sucesión sin límite de personas: la predicación, los signos, las sanaciones, las liberaciones, la obediencia, la misericordia, e incluso las persecuciones y la muerte.
Con estos antecedentes es posible comprender que la ascensión no consiste en Jesucristo subiendo al cielo, en sentido literal. La ascensión es el sí del Padre a todo lo que es Jesucristo ahora que ha obedecido hasta la muerte, y ahora que el resucitado es experiencia para la comunidad de apóstoles y discípulos, y ahora que la Iglesia por la Gracia del Espíritu Santo continuará la obra iniciada por el Redentor. Jesucristo no va al Padre para ausentarse, sino para quedarse para siempre hasta el fin de los tiempos, porque ha recibido todo el poder en el cielo y en la tierra; y lo hará a través de la Iglesia, entendida como un organismo vivo donde el mismo Cristo es la cabeza, y donde todos, como piedras vivas, formamos parte de un edificio espiritual.
La ascensión es el momento donde una comunidad, ya dispuesta por el resucitado, puede ir al mundo entero a predicar el Evangelio, a hacer nuevos discípulos, a compartir las enseñanzas de Jesús, a bautizar en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Jesucristo será Verdadero Dios reinando en el Verdadero hombre, en el Hombre que Dios crea desde dentro por la Gracia del Espíritu Santo, según la Voluntad misericordiosa del Padre.
Así podemos concluir que la ascensión de Jesucristo consiste en que Él es enteramente asumido por el amor y la Voluntad de Dios: el amor y la Voluntad de Jesucristo es el mismo amor y la misma Voluntad del Padre, no son dos amores y dos voluntades diferentes; es un solo amor y una sola Voluntad, y es el mismo amor y la misma Voluntad que deberá estar presente en toda su Iglesia por la Gracia del Espíritu de Dios.
Fr. Olairo Castillo Castillo, OCD.
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