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27° Semana del Tiempo Ordinario
28 de septiembre de 2025
El justo por su fe vivirá
Lectura de la profecía de Habacuc. Hab 1, 2-3; 2, 2-4
¿Hasta cuándo, Señor,
pediré auxilio sin que me oigas,
te gritaré: ¡Violencia!,
sin que me salves?
¿Por qué me haces ver crímenes
y contemplar opresiones?
¿Por qué pones ante mí
destrucción y violencia,
y surgen disputas
y se alzan contiendas?
Me respondió el Señor:
Escribe la visión y grábala
en tablillas, que se lea de corrido;
pues la visión tiene un plazo,
pero llegará a su término sin defraudar.
Si se atrasa, espera en ella,
pues llegará y no tardará.
Mira, el altanero no triunfará;
pero el justo por su fe vivirá.
V. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor
Sal 95(94),1-2.6-7ab.7c-9
R. Ojalá escuchen hoy la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón»,
V. Vengan, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R.
V. Entren, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R.
V. Ojalá escuchen hoy su voz:
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando sus padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.
No te avergüences del testimonio de nuestro Señor
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo. 2 Tim 1, 6-8. 13-14
Querido hermano:
Te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza.
Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios.
Ten por modelo las palabras sanas que has oído de mí en la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús.
Vela por el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.
V. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Seño
¡Si tuvieran fe!
Lectura del santo Evangelio según san Lucas. Lc 17, 5-10
En aquel tiempo, los apóstoles le dijeron al Señor:
«Auméntanos la fe».
El Señor dijo:
«Si tuvieran fe como un granito de mostaza, dirían a esa morera:
“Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y les obedecería.
¿Quién de ustedes, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”?
¿No le dirán más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”?
¿Acaso tienen que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo ustedes: cuando hayan hecho todo lo que se les ha mandado, digan:
“Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».
V. Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Auméntanos la fe y el servicio
Nos encontramos a la altura del Domingo 27 del Tiempo Ordinario. Y la Liturgia de la Palabra en general y de manera particular, nos recuerda dos realidades importantes en nuestra vida cristiana y espiritual. La primera parte del Evangelio está dedicada a recordarnos la vivencia radical de la virtud teologal de la fe. La segunda parte, nos muestra la significación del servicio que debe reinar en la comunidad de los hermanos reunidos en el nombre del Señor.
Los Apóstoles tienen fe y le piden al Señor Jesús que se las aumente. Jesús no les responde diciendo un porcentaje o aumento numérico de la misma, sino que enseña y recuerda que la fe, aunque se tan pequeña, como el grano de mostaza, nos capacita para hacer grandes obras, las cuales aparecerían y parecerían como irrealizables o imposibles. Todos sabemos por experiencia y por la misma Palabra de Dios, que el granito de mostaza es demasiado pequeño; sin embargo, hace las obras tan grandes como las que hizo Jesús y aún mayores, como él mismo nos ha dicho en su palabra mientras peregrinaba por nuestro mundo. Jesús ora por la fe de Pedro para que ella no desfallezca. El Señor ora por nuestra fe, le interesa nuestra fe, que tengamos fe. Cuando ha curado dice al curado “que te suceda según tu fe”.
La segunda parte del Evangelio de este día nos resalta y subraya la importancia y significación del ejercicio y la práctica del servicio. Este ejercicio nos hace mucho bien a los seguidores y amigos de Jesús. Y en general a todo ser humano, capacitado para servir. El ejercitarnos en el servir desinteresadamente a los demás, nos iguala, nos asemeja o nos identifica con el mismo Jesús, quien no ha venido a ser servido sino a servir, como lo vio la teología y la cristología más arcaica. Jesús invita a servir, no porque él lo necesite, sino porque el servicio nos hace libres, nos hace crecer en la libertad y en señorío. El cristiano es señor porque sirve y sirve porque es señor. La actitud del siervo es la de servir siempre. El “amo”, que es Jesús, no se cansa de servir, está dispuesto a “lavarnos los pies”. Santa Teresa de Jesús, sentenciaría que el Señor Jesús “no tornó nada para sí”.
Cuando hayamos hecho todo lo que teníamos que hacer, no debemos pasarle cuenta de cobro al Señor, sino alegrarnos porque hemos crecido en la identidad con él. Siervos sencillos, humildes y dispuestos a hacer crecer el deseo sincero de servir de manera generosa, solidaria y desinteresada. Todo el servicio que hemos realizado en nombre del Señor, es lo que teníamos que hacer y nada más. El Servicio no es porque lo requiera el Señor y debemos cobrarle ese servicio o ese favor, sino porque es por nuestro propio bien y por señalarnos un camino de salvación. Es decir, que el servicio es un “buen negocio”. El servicio nos enaltece y nos beneficia de manera abundante. La fe y el servicio son clave en nuestra espiritualidad cristiana.
Que el Señor los bendiga abundantemente.
Fr. Milton Moulthon, OCD
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