© 2026 Orden de Carmelitas Descalzos de Colombia
LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
28 de diciembre de 2025
Quien teme al Señor honrará a sus padres
Lectura del libro del Eclesiástico. Eclo 3, 2-6. 12-14
El Señor honra más al padre que a los hijos
y afirma el derecho de la madre sobre ellos.
Quien honra a su padre expía sus pecados,
y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros.
Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos
y cuando rece, será escuchado.
Quien respeta a su padre tendrá larga vida,
y quien honra a su madre obedece al Señor.
Hijo, cuida de tu padre en su vejez
y durante su vida no le causes tristeza.
Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él
y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.
Porque la compasión hacia el padre no será olvidada
y te servirá para reparar tus pecados.
V. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor
Sal 127, 1bc-2. 3. 4-5 (R.: cf. 1bc)
R. Dichosos los que temen al Señor
y siguen sus caminos.
V. Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.
V. Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.
V. Esta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sion,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.
La vida de familia en el Señor
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses. Col 3, 12-21
Hermanos:
Como elegidos de Dios, santos y amados, revístanse de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia.
Sobrellévense mutuamente y perdónense cuando alguno tenga quejas contra otro.
El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo.
Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta.
Que la paz de Cristo reine en su corazón: a ella han sido convocados en un solo cuerpo.
Sean también agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre ustedes en toda su riqueza; enséñense unos a otros con toda sabiduría; exhórtense mutuamente.
Canten a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.
Y todo lo que de palabra o de obra realicen, sea todo en nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Mujeres, sean sumisas a sus maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amen a sus mujeres, y no sean ásperos con ellas.
Hijos, obedezcan a sus padres en todo, que eso agrada al Señor. Padres, no exasperen a sus hijos, no sea que pierdan el ánimo.
V. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Seño
Toma al niño y a su madre y huye a Egipto
Lectura del santo Evangelio según san Mateo. Mt 2, 13-15. 19-23
Cuando se retiraron los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta:
«De Egipto llamé a mi hijo».
Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo:
«Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño».
Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel.
Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno.
V. Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
La Sagrada Familia de Jesús
Este domingo dentro de la octava de Navidad, la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia, lugar donde nace el Amor, envuelto en pañales, al calor del hogar; como hoguera que abriga y regala vida. A partir de la lectura del libro del Eclesiástico (3, 2-6.12-14), se afirma el privilegio de honrar al padre y a la madre desde la postura del hijo, resaltando los beneficios o gracias que el Señor concede: la expiación de los pecados, la acumulación de tesoros, la alegría en la propia familia, la escucha de las oraciones, la prolongación de vida y la obediencia a Dios. Además, el texto confirma la tarea específica de cada hijo dentro del ámbito familiar: no causar tristeza y obrar con compasión.
Es el mismo Hijo de Dios quien puntualiza la actitud divina que debe asumir un hijo en su relación con la familia y con toda la humanidad. Jesús, Hijo del Padre, vive en obediencia y suscita alegría en todos aquellos que se cruzan en su camino. Como Elegido, Santo y Amado, se reviste de entrañas de misericordia, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia y perdón; pero, sobre todo, vincula los corazones en la unidad perfecta del Amor (cf. Col 3, 12-21). Las razones para ser buenos hijos quedan así claras: solo aprendiendo a ser buen hijo se aprende también a ser buen padre y a edificar una familia verdaderamente sagrada.
Gracias al acto oblativo del Hijo por amor; al querer encarnarse en el sufrimiento humano y asumir la muerte. Ratifica que, no son los lazos consanguíneos los que nos incorporan a su familia, sino la sobreabundancia del Amor. La familia no se define únicamente por un árbol genealógico, un genograma bien estructurado o simples relaciones de sangre. No. Se llama familia al vínculo mismo del amor. La unidad en el amor es la que determina la vivencia auténtica de una familia, independientemente de la composición de sus miembros. Sin embargo, otorgar el nombre de “sagrada familia” depende de la conciencia y la decisión de cada uno de sus integrantes de reconocer al otro como verdaderamente “sagrado”.
José reconoce en Jesús y en María lo más sagrado. Este vínculo amoroso lo impulsa a “levantarse” (ἐγείρω: despertar del sueño, levantarse de la enfermedad o de la muerte, ponerse en camino, resucitar) y a “tomar” (παραλαμβάνω: asociarse con uno mismo y con la familia, asumir una misión, aprender) al Niño y a su madre. El resguardo de lo sagrado provoca el despertar de muchos sentidos antes dormidos. Nace la preocupación, la protección, la responsabilidad de ser padre, brotan el amor y la ternura por la familia, se asumen enfermedades y miedos, se huye de los peligros, se corren riesgos y se abren caminos de salvación y de resurrección.
Quien ama a su familia y la reconoce como sagrada la asume como parte de sí mismo; deja de ser un individuo aislado para configurarse en una sola carne con sus seres amados. De este modo, toma la responsabilidad de amar y de aprender a ser padre o madre en el camino mismo de la vida, apoyándose en las virtudes que ha ejercitado como hijo.
La serie colombiana «Simplemente Alicia», producida por RCN, presenta la realidad de familias dispares y heterogéneas encarnadas en cada uno de sus personajes. Más allá de los conflictos éticos, morales, biológicos o médicos que atraviesan la trama, deseo resaltar un breve diálogo del señor Eliseo, interpretado por Fernando Arévalo. Este personaje lidia consigo mismo un profundo conflicto afectivo marcado por la muerte de su esposa, la relación con su hijo biológico, Pablo, y con su hijo adoptivo, Samuel, así como con su nuera, Alicia.
Sin embargo, hacia el final de la serie, este hombre rompe el silencio y la ausencia que acompañaron varios capítulos y aparece, con lágrimas en el rostro, abrazando a su hijo Samuel mientras le dice: “Mijo, se nos creció la familia”; al enterarse del nacimiento de sus nietos. Este hombre, hasta entonces conflictuado, despierta de sus propios pareceres y asume nuevamente su rol de padre, dispuesto a perdonar y a amar a su familia reconocida como sagrada. No puede pronunciar que su familia ha crecido sin antes haberse sanado a sí mismo: dejar de provocar tristeza en su hogar y abrirse a la compasión que brota del amor familiar. La familia no crece por el número de integrantes, sino por la calidad de amor cristiano.
Feliz día a todas las familias sagradas de Dios.
Fr. Andrés F. Marín del Niño Jesús, OCD.
© 2026 Orden de Carmelitas Descalzos de Colombia. Creado con ❤️ utilizando WordPress y Kubio