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DOMINGO DE PASCUA
5 de abril de 2026
Hch 10, 34a. 37-43
Hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
«Ustedes conocen lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. A este lo mataron, colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió la gracia de manifestarse, no a todo el pueblo, sino a los testigos designados por Dios: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos.
Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. De él dan testimonio todos los profetas: que todos los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados».
V. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor
Sal 117, 1-2. 16-17. 22-23 (R.: 24)
R. Este es el día que hizo el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
O bien:
R. Aleluya.
V. Den gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R.
V. «La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa».
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R.
V. La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R.
Col 3, 1-4 (Opción 1)
Busquen los bienes de allá arriba, donde está Cristo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses.
HERMANOS:
Si han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspiren a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque han muerto; y su vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida de ustedes, entonces también ustedes aparecerán gloriosos, juntamente con él.
V. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor
1 Cor 5, 6b-8 (opción 2)
Barran la levadura vieja para ser una masa nueva
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
HERMANOS:
¿No saben que un poco de levadura fermenta toda la masa? Barran la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que ustedes son panes ácimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo.
Así, pues, celebremos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ácimos de la sinceridad y la verdad.
V. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor
Jn 20, 1-9
Él había de resucitar de entre los muertos
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.
V. Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
RESURRECCIÓN DEL SEÑOR: SABEMOS POR TU GRACIA QUE ESTÁS RESUCITADO.
El primer día de la semana, justo luego de la tragedia, el amor madruga. María, la Magdalena, va al amanecer al sepulcro. Este domingo de Pascua, de resurrección nos imprime en el corazón la gracia de un Dios que amanece, radiante, para sus enamorados, para sus discípulos, para quienes han hecho camino con Él y en adelante no solo para ellos, sino para aquellos a quienes les transmitan de esta misma Luz.
La Magdalena corre donde Simón Pedro y el Discípulo amado al ver la tumba vacía, el signo claro de la resurrección. Estos corren también hacia el sepulcro, pero aclara el evangelista Juan que el otro discípulo corría más que Pedro (Jn 20,4). Teresa de Jesús nos dice en Camino de Perfección 40, 1: “El amor nos hará apresurar los pasos”, el discípulo amado corre más que Pedro, el amor lo lanza, el enamorado se afana por su amado.
Este día de Resurrección, así como el tiempo de Pascua será el tiempo propicio para dejar que el amanecer, el tiempo en que todo se renueva en el mundo y en nosotros, sea una realidad. Dejar a Dios renovar en nosotros las esperanzas que como en La Magdalena parecían perdidas, renovar la vida que a veces está tan estancada, renovar el amor que nos pone en camino. Este tiempo es propicio también para dejar que el amor haga de las suyas, corriendo, avanzando y casi que volando de lo apresurados de nuestros pasos.
Finalmente, la Pascua nos motiva a creer. Sin fe el acontecimiento fundante de nuestro discipulado del Dios que se encarna, muere y resucita, no tiene sentido. Los Hechos de los apóstoles nos muestra a los testigos de la resurrección, hombres y mujeres de fe que presentan a un Dios que sigue manifestándose vivo y glorioso, ese mismo que a través de la tumba vacía les permitió ver y creer, para que se lo gritaran al mundo entero. Vamos nosotros también a la tumba vacía, veamos y creamos, comuniquemos con gozo a tantos sin ilusión que: “¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!
¡Felices Pascuas!
Fr. Juan Esteban Carmona Velasquez, OCD.
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