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SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL CARMEN
16° Semana del Tiempo Ordinario
20 de Julio de 2025
«Levántate y come, pues el camino que te queda es muy largo».
En aquellos días, Elías dijo a Ajab: «Vete a comer y beber, que ya se oye el ruido de la lluvia». Ajab fue a comer y beber, mientras Elías subía a la cima del Carmelo; allí se encorvó hacia tierra, con el rostro en las rodillas, y ordenó a su criado: «Sube a otear el mar». El criado subió, miró y dijo: «No se ve nada». Elías ordenó: «Vuelve otra vez». El criado volvió siete veces, y a la séptima dijo: «Sube del mar una nubecilla como la palma de una mano». Entonces Elías mandó: «Vete a decirle a Ajab que enganche el carro y se vaya, no le coja la lluvia». En un instante se oscureció el cielo con nubes empujadas por el viento y empezó a llover. Ajab montó en el carro y marchó a Yizreel. Y Elías, con la fuerza del Señor, se ciñó y fue delante de Ajab, corriendo hasta la entrada de Yizreel.
V. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor
Sal 15(14),2-3a.3bc-4ab.5 (R. cf. 1a)
R. Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?
V. El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua. R.
V. El que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino.
El que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor. R.
V. El que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra nunca fallará. R.
El misterio escondido desde siglos, revelado ahora a los santos
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses. Col 1,24-28
Hermanos:
Ahora me alegro de mis sufrimientos por ustedes: así completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia, de la cual Dios me ha nombrado servidor, conforme al encargo que me ha sido encomendado en orden a ustedes: llevar a plenitud la palabra de Dios, el misterio escondido desde siglos y generaciones y revelado ahora a sus santos, a quienes Dios ha querido dar a conocer cuál es la riqueza de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en ustedes, la esperanza de la gloria.
Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la sabiduría, para presentarlos a todos perfectos en Cristo.
V. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Seño
Marta lo recibió. María ha escogido la parte mejor
Lectura del santo Evangelio según san Lucas. Lc 10,38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
V. Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
LA REALIDAD NO SE DETIENE
La vida sigue, el planeta continúa girando, la realidad no se detiene y parece que el cansancio, el miedo, la rutina y la monotonía han entrado en nuestros espacios vitales, la casa, el apartamento, el convento, el templo parroquial, el monasterio, la familia y en nuestra relación con los demás. Lo mismo de siempre, contiendas políticas, guerras a escala mundial, micro guerras, enfados, impaciencias, robos, extorsiones, asesinatos…encendemos la tele, leemos la prensa, revisamos redes sociales, nos acercamos a los seres queridos y personas tal vez cercanas y ¿con qué nos encontramos? La dinámica de la vida nos lleva a caminar por el desierto.
Y a veces debemos hacer nuestras las palabras del profeta Elías: “¡Ya es demasiado, Señor! ¡Toma mi vida!” (1ª R. 19, 4). Expresiones con sabor de derrota, de fracaso. Al respecto, el padre Miguel Márquez Calle OCD, nuestro Superior General, en su libro “El Riesgo de la confianza. Cómo descubrir a Dios sin huir de mí mismo” afirma que “Sólo cuando Elías ha saboreado su debilidad hasta el punto del miedo y del amargo fracaso se hace consciente de su más dolorosa y rica verdad: Dios es su única fuerza. Pan, desierto, Horeb… son la pedagogía dura y entrañable del Dios de Elías, de nuestro Dios”. ¿Qué hacemos con nuestros miedos y amargos fracasos? ¿Cómo los vivimos o será que les huimos?
Tengamos presente que estamos en el Jubileo de la Esperanza, además, días atrás celebramos la novena y solemnidad en honor de nuestra Señora del Carmen y hoy, doble fiesta, domingo día del Señor para hacer memoria agradecida de su Resurrección y día del profeta Elías, modelo de vida en la espiritualidad del Carmelo. Contextos, en medio de la realidad que no se detiene, para nosotros sí detenernos y escuchar “el susurro de una brisa suave” (1ª R. 19, 12), el cual es la intimidad del trato de Dios con los que le buscan. Comenta santa Teresita: «Mi unión con Jesús no se consumó entre rayos y relámpagos -es decir, entre gracias extraordinarias-, sino al soplo de un ligero céfiro parecido al que oyó en la montaña nuestro Padre san Elías…» (Ms A 76v). El profeta Elías, con nuestros miedos y amargos fracasos, nos enseña a escuchar a quien se deja buscar.
Es necesario detenernos, así sea un instante, para escuchar a Dios: “Levántate y come” (1ª R. 19, 12), es decir, sigue adelante, persevera porque la realidad no se detiene; escuchar la voz de quien se deja buscar tampoco la detendrá pero no dejará que desistamos ni nos rindamos. Así es su lógica, si es que la tiene. Al escuchar al Señor ¿con quién nos encontramos? Dios es nuestra única fuerza, “Dios es feliz dándose” señala José María Rovira, teólogo español. Por eso, antes que cualquier actividad, la escucha de su Palabra es lo primero. María “sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra” (Lc. 10, 39). Si no ¿Cómo y de dónde recibimos su fuerza?
No es suficiente dejar entrar al Señor en nuestros espacios vitales (Lc. 10, 38), debemos, en cada contexto, escucharle, ya que la realidad no se detiene, sin embargo, sí es posible vivirla con Él. Es decir, “(…) Marta y María han de andar juntas para hospedar al Señor y tenerle siempre consigo” (7M. 4,12). Gran consejo teresiano. Le acogemos y además le escuchamos. Su Palabra es fuente inagotable de sanación y sabiduría, así la vemos reflejada en el profeta Elías y en María, su amiga de Betania. En ti y en mí también es posible.
Fr. Ferney Correa Flórez de la Madre de Dios, OCD.
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