“Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta “

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DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO
Julio 14 de 2019 – CICLO C

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PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro del Deuteronomio (30,10-14):

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Escucha la voz del Señor, tu Dios, observando sus preceptos y mandatos, lo que está escrito en el libro de esta ley, y vuelve al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma. Porque este precepto que yo te mando hoy no excede tus fuerzas, ni es inalcanzable. No está en el cielo, para poder decir: “¿Quién de nosotros subirá al cielo y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?”. Ni está más allá del mar, para poder decir: “¿Quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?”.
El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que lo cumplas».

Palabra de Dios

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SALMO RESPONSORIAL

 

Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Mi oración se dirige a ti,
Señor, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí.

Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias.

Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Miradlo, los humildes, y alegraos;
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.

Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Dios salvará a Sión,
reconstruirá las ciudades de Judá.
La estirpe de sus siervos la heredará,
los que aman su nombre vivirán en ella.

Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

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SEGUNDA LECTURA 

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Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,15-20):

Cristo Jesús es imagen del Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque en él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres,
visibles e invisibles.
Tronos y Dominaciones,
Principados y Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo,
y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él y para él
quiso reconciliar todas las cosas,
las del cielo y las de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios.

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EVANGELIO
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En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?”

Él le dijo: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?”

Él contestó: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.”

Él le dijo: “Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.”

Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”

Jesús dijo: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo.

Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él, y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.” ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?”

Él contestó: “El que practicó la misericordia con él.”

Díjole Jesús: “Anda, haz tú lo mismo.”

PALABRA DEL SEÑOR.

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REFLEXIÓN

 

NO SEREMOS ACASO EL HOMBRE MEDIO MUERTO

Cuando la parábola de este domingo se obstinaba en hacernos creer que el mal,  las heridas y la indiferencia constituían la última palabra, Jesús hace surgir en medio de tantos signos de muerte a un samaritano  que entra en escena sin muchos recursos; no pertenece a ningún centro de poder que lo respalde y le garantice prestigio o influencia, es extranjero, viaja solo y no cuenta más que con su alforja y su montura, pero tiene la mirada dentro del  corazón  del otro.  Cuando los demás han quitado la mirada, él con urgencia ha tendido la  mano al que lo necesita  y ha pospuesto todos sus proyectos para interrumpir su itinerario.  Si tú quieres saber que es amar, descubre cómo pospones tus cosas por ayudar al otro.

Solamente aquel que ha sufrido heridas,  podrá  sanar las heridas de los demás.  Sin la experiencia del amor seremos como el sacerdote y el levita del Evangelio, que pasan por el lado del hombre medio muerto y no tienen la capacidad para desinstalarse, de bajarse,  de  poder curar al que se halla desangrado por el bandidaje de nuestro mundo.

Cuando se conmueven las entrañas,  y el dolor del otro se hace mío, cuando dejo de ser indiferente, los recursos pobres como el aceite, el vino y las vendas, se convierten en signo de grandes y profundos valores.  El Evangelio nos ratifica que no necesitamos grandes cosas para ser curados, sólo que nos presten atención, que se detengan en el camino de la vida y nos lleven en su cabalgadura a una posada de amor. Los gestos del samaritano que vierte y entrega lo poco que tenía dan testimonio de que es a través de la pérdida y la entrega, como se gana la vida.  Este hombre lo hizo todo en silencio, no buscó el aplauso de nadie, (los aplausos a veces interrumpen la voz de Dios). No buscó el reconocimiento de la sociedad, ni los primeros puestos, sólo se dejó mover por la caridad que había en él. Cuanto debemos aprender de este extranjero que se arrodilló ante otro hombre y se comportó como guardián de su hermano.  Con él aprendimos a  ampliar el mandamiento de “no matarás”.  Pues de ahora en adelante,  se debe hacer cualquier cosa para que el otro viva. 

Hoy más que nunca debemos  conseguir que las estructuras que hemos creado sean posadas al servicio de la vida, espacios en los que nos sintamos acogidos, que nos ofrezcan estabilidad y permanencia y nos rehagan para poder retornar a los caminos.  Eso es lo que en definitiva siempre hemos buscado, una posada de amor, donde todos los enfermos de la vida seamos curados.

Hemos mirado la parábola, desde muchos puntos de vista. Desde el escriba ciego que suponía que la noción de prójimo se definía en relación a él mismo y buscaba saber dónde estaba la frontera entre los que eran su prójimo y los que no lo eran. Pero la óptica que Jesús le propone es totalmente diferente: «No es cosa tuya decidir quién es tu prójimo, sino que debes mostrarte prójimo de todo ser humano en necesidad. El centro no eres tú, es el otro a quien debes dirigirte».

También hemos visto la parábola desde la mirada insensible del sacerdote y del levita, pero no nos hemos puesto a pensar, que tal vez, muchos somos ese hombre medio muerto del camino. ¿No estaremos necesitando que el gran samaritano que es Jesús se acerque, cure nuestras heridas y derrame sobre ellas el aceite de su consuelo y el vino de su fuerza?

El samaritano “cuidó de él”, nos dice el evangelio, “cuida de él” dirá después al posadero. Es un verbo femenino, lento, acariciador, que confronta nuestras prisas y celeridades. Empecemos a cuidarnos unos a otros,  sobre todo de la soberbia que hace ver al otro como enemigo y sombra,  blindémonos de los comentarios mal intencionados, pero sobre todo, de la soledad que enferma y nos aísla de las cosas bellas,  seamos más bien ágiles en el amor.

Padre Hevert Alfonso Lizcano Quintero OCD

 


CANTOS    

GOZOS A LA VIRGEN DEL CARMEN    GOZOS A LA VIRGEN DEL CARMEN